Entre chapuzón y chapuzón, con el pelo mojado, los talones llenos de arena, la risilla floja, la postsiesta, las charlas interminables y los atardeceres infinitos. Con el olor a jazmín, el césped recién regado y la mano bailando con la ventanilla del coche bajada. Con este ambiente summer -festivo y el hambre que da la piscina…

Aperitivo, picoteo, jarana, finger food, gochismo, alegría, tapas o variadito. Existen un buen número de palabras que pueden definir un encuentro informal alrededor de la mesa en el que el ingrediente que seguro no falta es el buen rollo mientras la sinhueso le da un buen meneo a los sentidos. Aparentemente preparar un picoteo para una comida informal es cosa fácil; un buen puñado de ingredientes, unas tostadas sobre las que servirlos de manera pintona con un churrete de salsa y a disfrutar.

Habrás comprobado, en alguna de esas comidas en las que te has venido arriba con menú de tapeo degustación en casa como si fueses una finalista de Masterchef, que lleva más trabajo preparar un picoteo que una comida normal de entrante, primer plato y postre. Tranquila, mi querida foodie inquieta. Así como te conté mi truqui para tunear una pizza y que tus amigas te hagan la ola, hoy comparto contigo 5 ideas de tapeo informal para tenerlo listo en tiempo récord utilizando como base algunos de los platos de Casa Mas.

5 ideas para un tapeo informal:

  1.  Tartaletas de ensaladilla con atún y brotes de cebolla. Lo único que tienes que hacer es añadirle a la ensaladilla Casa Mas un extra de atún y remover. Rellenar con la mezcla las tartaletas y coronar con unos brotes frescos de cebolla.
  2.  Tapenade de sardinas y aceitunas negras. Una lata de sardinas y una lata de aceitunas haciendo el amor en tu batidora con una pizca de tomillo, un trocito de ajo y un chorro de aceite de oliva. Para dipear con vegetales, para untar sobre una galleta con sabor a romero o para mojar directamente el dedo. Así, como te cuento.
  3. Croquetas de jamón con queso rebozado en frutos secos y piña. Las croquetas de jamón ya de por sí se merecen una plaza en el centro de cualquier pueblo, ahora que, si quieres innovar y darles categoría de tapa, hazme caso: reboza unos trocitos de queso cremoso en frutos secos picados y alguna fruta escarchada (minipunto si es piña o arándanos) y pincha la croqueta ya frita en un palillo o brocheta junto con el queso y un tomate cherry que explote en a boca como un puñado de confeti. Menuda fiesta, ¡ya me contarás!
  4. Brochetas de jamón e higos. Esta mezcla es sencillamente deliciosa, fotogénica y sorprendente. Si, como a mí, te gusta el movimiento de mofletes que produce juntar en un mismo muerdo dulce y salado. Pincha en una brocheta higo e ibérico hasta que no quepan más. Puedes añadirle bolas de mozzarella si te apetece darle un toque fresquete.
  5. Cucharitas de galleta con salpicón de marisco. Las cucharitas vienen hechas, el salpicón también y la pared de tu paladar está pidiendo marcha. Así que, por si el salpicón fuera poco ácido, le añades unas cuantas alcaparras y una hoja fresca de eneldo para que te embriague la boca de tus invitados como si jugaras a ser Ferrán Adriá. Primero que huelan la hoja, después que muerdan la cuchara.

Si lo cuentas así, parece que has estado sudando la gota gorda en la cocina toda la tarde y (ya sabes el truco) nada más lejos de la realidad. Eso sí, le has puesto amor a borbotones. De eso hay que ponerle siempre en cantidad, te lo digo yo que soy una enamorada de la vida alrededor de la mesa.

¿Para cuándo tu próxima comida informal? Ya no tienes excusa para disfrutar.

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