En mi mundo los platos posan, las mesas desfilan y los sabores de algunos platos me traen tantos recuerdos que consiguen que viaje en el tiempo.

Las vajillas ya no tienen porque ser iguales, el vino no tiene porque beberse en copa y la jarra de servir el agua puede servirte de florero. O eso al menos es lo que traté de contar en el stand de Casa Mas en la Feria Alimentaria de Barcelona.

En definitiva, un showtable entre dos de las mesas del stand con un platocall como detalle final que iba disfrazado de pizza para llevar y fotografiar a gusto del consumidor.

Un rato divertido en el que disfrutar junto a un grupo de foodies empedernidas en el que la sonrisa era el ingrediente principal de todas nuestras recetas para celebrar como merece el 20 aniversario de Casa Mas alrededor de la mesa, ¿dónde sino?.

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Monté tres tipos de mesa con menaje como el que tienes en casa, porque no hace falta tener una vajilla de diez platos iguales para montar una jarana de quince personas en la mesa del salón. Es más, ni si quiera hace falta tener una mesa en la que quepan quince personas. Lo que sí es necesario es tener ganas de zampar, de vivir y de reír.

En mi mundo la mesa de los niños ya no es una mesa a parte, los pequeños y los grandes van en tortilla aunque la pata te toque a ti y el taburete a la abuela. Una mesa de iguales que tiene cuchillos sin punta para todos.

Aquí las cenas románticas no llevan pétalos de rosa, ni velas desnudas, ni copas de champán. Puedes brindar con la botella, comer con las manos y levantarte de la silla si es para poner música y jugar.

Además, no siempre la norma es estar cocinando horas y horas con el sonido del chup chup en la cocina. A veces encuentras el mismo sabor en los platos preparados en otra casa donde probablemente también sonaba la música.

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Casa Mas nos llenó la mesa de croquetas, macarrones, gazpacho y otras maravillas de siempre pero con el aspecto de ahora que completaban los colores y los sabores de una mesa para todo y para todos.

En definitiva, quería contarte que las reglas en mi mundo no son reglas, ni escuadras, ni cartabón. Y te invito a que rompas las tuyas montando jaranas improvisadas, comprando comida casera para llevar cuando no tienes tiempo o te faltan ganas de bailar en la cocina y así hacer creer a tus comensales que eres capaz de crear un banquete en dos palmadas. Magia.

un comensal ha hablado