Me gustan los principios, las semillas, las raíces y las interminables ganas de seguir creciendo. Me gusta la magia, esa que no tiene trucos, la magia de verdad, sin hilos y sin finales.

La tierra, por ejemplo, me gusta la tierra porque es mágica. ¿Sabes? Creo que los polvos de los magos son en realidad tierra. La tierra consigue hacer los mejores trucos que he visto. La tierra, el agua y el sol actuando en el mismo espectáculo pueden convertir aparentes insulsas semillas en sinuosas frutas, o flores, o plantas enormes de hojas verdes. O todo a la vez.

 Me gustan los comienzos, inevitablemente, y el esfuerzo que hay que ponerle a la nada para convertirla en todo. El absoluto origen. Me fascina el punto en la punta del boli ante un folio en blanco, la frase que vas a decir, el sol… el sol cuando sale tímido pidiendo paso. Y me encanta escuchar ese glup de cuando empieza a caer el vino en mi copa justo antes de brindar por otro sueño.

Tu sonrisa, mi risa, las carcajadas y el pistoletazo de salida con el que empieza siempre todo.

Me fascinan los principios, los tuyos… los míos… (pero) Me gustan sobretodo aquellos principios que todavía no han empezado, que no son. Y descubrir los comienzos y los finales. Las semillas, las viñas, las uvas, el vino, tu mesa, tu copa, tus labios, tu historia.

Me apasiona descorchar el origen, siempre, de todo. (risas) No me sé estar quieta.

#MovimientoVinoDo

un comensal ha hablado

  • 19 septiembre 2016

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