Cuando de pequeña quería ser una princesa, de esas traviesas y medio magas, que tocándose la nariz unas cuantas veces conseguían mover objetos, preparar batidos con extra de frambuesa y encender una chimenea a distancia, tenía claro que mi petición más recurrente sería un desayuno sorpresa para disfrutar en la cama. Un desayuno bonito con muchas frutas, bizcochos japoneses como los de las pelis, batidos de colores y un poco de nata montada. La nata montada siempre suma glamour y sensualidad a un desayuno, ¿no?. Eso sí, aunque princesa, desayunaría en la cama con los calcetines hasta la espinilla. No sé tú, pero en mis pies en invierno podría vivir Walt Disney.

Desde que sé en qué consiste la monarquía, el inocente sueño de ser una princesa se fue al garete. No hay princesas de cuento, ni príncipes azules pero sí hay canguros de un verde turquesa que viven en internet esperando a que pidas que te traigan un desayuno a la cama, a la oficina, al parque de al lado de tu casa o al mismísimo cielo.

La semana pasada una persona en casa cumplía años y quise que se despertara con un desayuno sorpresa a los pies de la cama. No tenía tiempo de prepararlo porque me tocaba teclear por encima de mis posibilidades y aunque me encanta que sea homemade, porque creo que las cosas que hace una misma cogen otro valor, me era imposible y además me hubiera pillado con el carrito del helado. Lo importante es que era heartmade y me pareció buena idea pedir el desayuno a domicilio con Deliveroo en un sitio tan especial como Panda Pastisserie (Madrid), una pastelería japonesa donde tienen verdaderas maravillas (no os podéis perder el Sakura Latte, una bebida de chocolate blanco, rosas y fresas). Lo pedí desde la aplicación por la noche para que por la mañana al despertarnos tocaran el timbre y llegara como por arte de magia.

Hay varias empresas que te traen el desayuno a casa en cajas, lo he visto, pero es que con esta opción tengo Madrid a los pies de la cama. Bueno, ya sabéis que soy muy fan de esta empresa y es que siempre me cuidan con detalles y me dan descuentos para que los comparta con vosotros. Si después de la nochebuena queréis que os traigan el desayuno a la cama os dejo mi código EXCUSAME (porque cualquier excusa es buena) y os ahorráis 8 euretes si es la primera vez que pedís.

Pues esta es mi historia del desayuno sorpresa en tiempo récord, ¿os apuntáis a a sorprender en casa o en el trabajo sin morir en el intento?

un comensal ha hablado

  • 25 abril 2017

    Cualquier momento es bueno para organizar un desayuno sorpresa. Sobre todo si se trata de momentos especiales como cumpleaños, día de la madre o el padre…