Me fui de picnic. Elegí una de mis playas favoritas, un día medio nubladete y una compañía inmejorable. Tenía ganas de meter los pies en la arena, reír hasta que me dolieran las costillas, charlar de cosas sin importancia, comparar el azul del cielo con el verde de mis ojos para morirme de celos y montar una mesa bonita sobre un mantel de cuadros en el que disfrutar comiendo con los dedos.

El picnic perfecto

Un picnic no es un picnic perfecto si no tiene un mantel de cuadros y unas cajas muy muy chulas para poner la comida a modo take away. Las elegí en Selfpackaging. Tienen cosas tan bonitas que me lié el mantel de cuadros a la cabeza y elegí ésta para las chuches, ésta para las palomitas, ésta para los triángulos de maíz, ésta de postureo y ésta como florero improvisado para un ramillete que preparó mi hermana con algunos tallos que cogió de camino a la playa.

Además, puse guacamole en dos tarros, preparamos ensaladas de pasta y lo que surgiera, unos sándwiches de crudités y queso azul, patatillas y servilletas bonitas. Como soy doña detallitos, en las cajas amarillas de picnic sellé el nombre de cada uno para que todos disfrutáramos de un menú personalizado. Un sándwich hecho con amor para elevarlo a la categoría de autor y otras cosas, con las vistas de El Bulli pero sin necesidad de Ferran Adrià. En el recorrido entre el tenedor y la boca me topaba con el horizonte y eso no tiene precio.

El picnic perfecto collage

Menudo planazo. Todo era tan bonito como sencillo. La decoración la ponía el entorno y la música el mar. Casi no había gente y en mi trocito de playa me sentía en una isla desierta. Esa que sale en las conversaciones de cuando estás a gustito y te preguntan qué te llevarías a una isla desierta. Pues me llevaría precisamente momentos como éste, un pack que no pesa porque me hace flotar. 

El picnic perfecto

En realidad, el picnic perfecto es aquel en el que te alimentas de lo que hay sobre el mantel de cuadros y de lo(s) que tienes alrededor. Yo me di un banquete de buen rollo y cosas bonitas.

Y tú, ¿qué te llevarías a una isla desierta?

7 comensales han hablado

  • 11 Junio 2015

    Me encanta ir de picnic y ya de pequeña apuntaba maneras. El set de picnic fue uno de mis primeros regalos de los que soy consciente. Y por supuesto, el mantel a cuadros no puede faltar. Como siempre genial el vídeo. Fan de tus vídeos!!!
    http://tarragonain.blogspot.com.es

    • 11 Junio 2015

      ¡Gracias bonita! Por el vídeo hay que felicitar también a Jaime que es mis manos 🙂 Y si te encanta ir de picnic ahora es el momento, aunque ya verás cuando llegue el invierno también me voy a lanzar a la calle con propuestas. A ver si tenemos la suerte de coincidir pronto, ahora también tenemos base en Madrid así que nos moveremos por la península. Ay, lo que viene…

  • 11 Junio 2015

    Ayyyyyyy! Solo falto yo! Al próximo me apunto 🙂
    Una crack, Marta, una crack! (y nada de celos: tú ganas!)

    • 11 Junio 2015

      Ay, sí! ¡Faltas tú! Y para eso te voy a mandar un email, porque soy taaaaaan fan que esto no se acaba aquí…

  • 12 Junio 2015

    me encantan los picnics! sin duda ya no son lo que eran antes, de tortilla y sandwich…ahora ya le ponemos detalle y mimo a cada elemento.
    Fantastica idea guapa!

  • 12 Junio 2015

    Me ha encantado ese ratito de felicidad que pasasteis, los detalles y el cuidado puesto al prepararlo todo… viniendo de ti no me esperaba menos, Muack

  • 23 Junio 2015

    Adoro los picnics y las cosas bonitas… Así que tu post no podía haberme gustado más!
    Ver esos manteles de cuadros sobre la arena con las cajitas personalizadas encima, es morir de envidia! jajajaja.
    Un biquiño

    Sabela