Cuando en la famosérrima obra de Shakespeare el actor coge la calavera y se plantea si ser o no ser, siempre pienso que tal vez esa cuestión sería más fácil de responder si, en lugar de un cráneo, sujetara una copa de vino y, aprovechando que tiene la mano en alto, brindara por lo que somos y no somos, por los que están y los que no, por los que escuchan, por los que hablan, por los que se aburren a mitad de texto y por los que se divierten. Seguro que antes de bajar el telón el público estaría en pie gritando al unísono: ¡salud!

Empiezo este hilo de post de reflexiones y pensamientos, esta cata de ideas, afirmando rotundamente que el saber (un poco más) ocupa una copa de vino, porque ¡cuánto habremos aprendido en uno de esos maridajes perfectamente improvisados de palabras y vino en cualquier lugar!

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Sin aquella copa de vino que me tomé con Julia no hubiera sabido que se quería quedar embarazada antes de que acabara el año. Tampoco sabría que mi hermana tenía ganas de dar la vuelta al mundo con una furgoneta tuneada, no hubiera descubierto cómo sabe el queso más fuerte de Asturias y tampoco conocería Casa Gerardo.

Si no fuera por el tiempo que nos llenaron aquellas dos copas de vino, no hubiese planeado visitar el Valle del Loira contigo recorriendo cada castillo como si en cada puente fuéramos Cristóbal Colón, tampoco hubiese sabido cómo era Córdoba y su calles blancas, ni lo buenos que están los creps salados cuando te resguardas de la lluvia dans un restaurant français.

Catadeideas Collage 1

No sabía en absoluto cómo tenían que dar en el paladar esos vinos, ni si quedaban mejor con el queso o con su boca. No me preocupé en ningún caso de si el tinto iba con la carne y el blanco con el pescado. Ni de si el aroma que desprendían me llevaba a una barrica o a un campo de flores. Al comprar cada botella sólo quiero saber de dónde vienen para descubrir a dónde me van a llevar las conversaciones alrededor de sus copas. Porque en realidad, si sabes disfrutarlo ya sabes todo lo que hay que saber.

Las ideas maridan con el vino como el queso y por eso hoy estoy orgullosa de descorchar esta serie de post con una copa de vino denominación de origen en la mano como embajadora del Movimiento Vino DO.

¿Te apetece saber un poco más? Descúbrelo aquí: www.movimientovinodo.es

4 comensales han hablado

  • 30 junio 2016

    “Si sabes disfrutarlo ya sabes todo lo que hay que saber” Me ha encantado esa gran verdad! Pues nada, en la próxima cata, ya soy yo también la entendidilla 😉
    Acabo de descubrir tu blog (sí, lo sé, dónde he estado? soy una melona…) y me encanta! Gracias!

    • 30 junio 2016

      Hola Verónica! Pues que alegría que sepas tantísimo de vino, ya sabes, es todo lo que tienes que saber 🙂 No tardes mucho en volver a sentarte a esta Mesa, se está a gustito.

      un ÑAM!

  • 30 junio 2016

    Al final detrás de cada botella de vino, hay muchas historias, descubrimientos y buenos momentos con amigos ^_^
    Yo también sigo al #MovimientoVinoDo como embajadora de los Vinos Utiel Requena una pequeña zona con grandes vinos.
    Me ha encantado tu pequeños post.

    • 30 junio 2016

      Hola Elena! Los vinos son como las migas de pan de Hansel y Grettel, siempre nos llegan a algún plan ‘chocolate’. Qué bien que te haya gustado esta historia, el próximo martes traigo otra muy apetecible también como orgullosa embajadora de #MovimientoVinoDO. Te espero aquí (¡y cualquier otro día).

      un ÑAM!