Al abrir la puerta de la habitación 903 del Iberostar Grand hotel Portals Nous sonreí. Sonreí con los ojos, como pasa en esos momentos en los que la ilusión es infinita, cuando no salen las palabras, ni las carcajadas, ni los aplausos. De haber podido, de haberme sentido capaz ante tal shock de bonitísmo, hubiese aplaudido hasta dormírseme las manos. Estaba, sin lugar a dudas, en la habitación con las vistas más bonitas de mi mundo. Empezaba nuestra aventura en el nuevo hotel en Mallorca para gourmets románticos e iba a pestañear bien poco para no perderme nada.

Decidimos celebrar en intimidad nuestra no-despedida de solteros, ya que a mediados de agosto seré una señora casada (puedes leer más sobre Foodever aquí). Esa fue la excusa para aterrizar -sin necesidad de coger un avión de 10 horas- en uno de esos lugares de ensueño que una busca en el Caribe pero que perfectamente puede encontrar en Baleares (Mallorca) a 50minutos entre nubes desde Madrid.

Nuestra habitación nos dio la bienvenida blanca impoluta con detalles arty y un ventanal con vistas al mediterráneo más turquesa que me dejó embelesada. En la cama daban ganas de quedarse durante horas o durante días escuchando el sonido de las olas como si fuera la banda sonora de una película romántica. Televisión de última generación, domótica y la prensa diaria a gusto del consumidor pero nada era necesario con el cuadro natural que pintaban aquellos ventanales. Desde la bañera también se veía el mar y aproveché para darme un baño de espuma en el paraíso para soñar que era capaz de parar el tiempo y vivir allí para siempre.

En el Iberostar Grand hotel Portals Nous se respira calma y sosiego, elegancia, vanguardia y arquitectura. Un mix perfecto entre diseño y sostenibilidad, obra del reconocido artista holandés Marcel Wanders que se estrenaba con este proyecto hotelero en España, convirtiéndolo en un destino imprescindible para gourmets románticos.

Una piscina azul cielo con cascada, una zona Wellness & Beauty de formas imposibles -tan vanguardista que parece de otro planeta-, el champagne Bar, el lobby bar Selini y otras posibilidades exclusivas para pasar una estancia mágica. Entre todas las experiencias: Astir, un paraíso gourmet para descubrir y descubrirse con un menú degustación sorpresa impregnado en sabores locales e internacionales. También se puede pedir a la carta y elegir al gusto mientras el coctelero te prepara un cóctel ahumado con pomelo a la parrilla y romero que no vas a poder olvidar fácilmente. Si tienes a la vista una cena especial, te recomiendo (mucho) el restaurante Astir para sorprender con un menú de altura a pie de playa. Se puede disfrutar del desayuno, la comida o la cena sin estar alojado en el hotel ya que hay acceso directo desde la cala.

Nosotros optamos por un menú degustación largo, dispuestos a disfrutar de los sabores, la batuta y el ritmo que nos ofrecía el chef. Nos sentamos al atardecer en una de las mesas de la terraza junto a la calita de Portals -con vistas a la playa y al cielo- y danzamos al son de 10 platos -turrón de foie con espirulina tan cremoso y delicado que se deshacía, un capuccino que era en realidad caldo de boletus, salmorejo de fresas con cangrejo aliñado y caviar de bogavante, vieira con ibérico y trigueros (de mis favoritísimos), bacalao con shitake, pichón con quinoa crujiente. Maridándolos, además de con vino mallorquín, con el sonido del mar, el baile de las olas, algo de música en directo y la arena a tiro de suspiro. Pero la cosa no acabó aquí, sólo era una pausa para seguir con rodaballo con lenteja beluga y lima, secreto ibérico, mollejas (imprescindibles) y acabar con un chocolate en texturas con cerezas en licor de kirsch- para levantarnos, pasada la media noche, con la serotonina a niveles nunca imaginados.

Si quieres tocar el cielo -de la isla y del paladar- te recomiendo que te dejes querer en este nuevo hotel que Iberostar ha abierto en Mallorca para gourmets románticos. Perfectísimo para esos momentos en los que navegas buscando un lugar especial en el que invitar a soñar a tu amor.

¿Conoces más paraísos para soñar y cenar con vistas al mar? Cuéntamelo en los comentario.

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