Verano, no te vaya nunca. Por lo menos un ‘nunca’ que dure de aquí a noviembre y después ya nos abrazaremos a la manta. Estírate los brazos, tiende puentes, no te hagas de rogar. Anda, danos un ratito más de melocotones y nectarinas, alarga la temporada de sandía y quédate hasta febrero con los higos. Ya sabes, verano, que no eres sólo cuestión de sol y sal, eres mi fruta preferida, mis ensaladas frías, mis cenas en la playa, mis lecturas con los pies sobre la barandilla. Eres las fiestas de los pueblos, las sandalias y sus heridas, el snorkel en las rocas, las noches de estrellas y helado. Eres el pueblo y el mar, la tele en la terraza, las sillas en la puerta y los gazpachos. 

Para la revista Tapas del mes de septiembre escribí un artículo donde, entre otras muchas cosas, decía que todo es ‘ensaladeable’ de la misma manera que todo es ‘croqueteable’. De mi pasión por las combinaciones de sabores salen ensaladas tan sencillas de hacer como inolvidables. Si lo piensas, los amores de verano también son así. Ya lo sé, por más que te diga, te vas a ir inevitablemente pero esta vez te recordaré como aquel verano en el que me enamoré de la ensalada de sandía y queso fresco a la plancha.

Ensalada de sandía y queso fresco a la plancha

Para disfrutar de esta ensalada sólo necesitas: sandía, queso fresco para hacer a la plancha. Yo he utilizado Quescrem, un queso fresco fabricado en Lugo que es realmente sabroso, delicioso y saludable. Además, necesitaras aceite de oliva virgen extra, sal gruesa (mezclada con pimienta de colores, mejor) y una ramita de romero fresco.

  1. Quítale las pepitas a la sandía y corta los trozos en cubos. No voy a hablar de cantidades porque, como las madres, las raciones de ensalada son siempre a ojo o, mejor aún, a gusto del consumidor. No todos comemos la misma cantidad y, sobretodo, no siempre la hacemos para lo mismo. Esta ensalada puede servir de picoteo en el centro de la mesa, como plato único para cenar o como acompañante de una parrillada de gambas, dorada o pollo especiado bien de picante. Glup, se me hace la boca agua. 
  2. Calienta la plancha. Mucho. Que arda como el sol el 15 de agosto. Y pon una loncha gruesa de queso fresco especial para hacer a la plancha. Digo una loncha porque los envases de Quescrem vienen así, paquetes individuales perfectos para un único consumo. Disfruta con el jugoso chisporroteo de la plancha. No lo muevas durante unos minutos para que coja calor toda la pieza y se queden marcadas las hendiduras. Nada queda más apetecible que un queso marcado y dorado. Dale la vuelta y listo en tan sólo 2 minutos. Lo mejor de todo es que al ser un queso fresco, es una opción con menos grasa y saludable e incluso tienen el 0% de grasa y sin lactosa para lo que queremos cuidarnos un poco más sin dejar de ser bon vivants.
  3. En un plato (el mío es de bambú, una alternativa saludable al plástico), des-coloca los cubos de sandía, añade un chorro de aceite de oliva virgen extra, coloca la loncha de queso fresco a a la plancha sobre la sandía, echa una pizca de sal y una ramita de romero. 

Consumir preferentemente con los pies descalzos, espatarrada en el sofá o en la silla de la terraza y con esta canción de fondo. Hay que despedirse del verano y, aunque se vaya, no lo vamos a olvidar tan fácilmente. Lo mismo te va a pasar con esta ensalada de sandía y queso fresco a la plancha.

Comer, cuidarse y gozar, todo es empezar.  

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