En la adivinanza que encabeza este texto se esconde una sensación que me define: la sinestesia. ¿Has oído hablar alguna vez de esta palabra? La sinestesia es una característica de las personas que mezclamos la percepción de los sentidos y, aunque algunos estudios dicen que sólo el 5% de la población es sinestésica, hay diferentes grados. Yo formo parte de ese 5%. Soy sinestésica. Las personas sinestésicas percibimos diferentes sentidos a la vez -no en todas las ocasiones ni de la misma intensidad-, y podemos tener sensaciones del tipo: ver la música, saborear los colores o tocar las emociones. Uno de mis sentidos más recurrentes es ver colores o texturas en las palabras y letras o colores en los olores. He leído casos de personas que tienen estas sensaciones con tanta intensidad que incluso lo pasan mal. A mí, por suerte, no me impide seguir con la actividad normal cuando experimento alguna de las sensaciones. De hecho, me parece incluso una sensación positiva para mi profesión porque lo utilizo mucho como recurso literario en los textos que redacto y considero que me permite expresarme de una manera muy auténtica y personal.

Esta sensación la llevo inconscientemente a todos los ámbitos de mi vida y hace que tenga una capacidad asociativa muy ágil, tanto a la hora de elegir ingredientes para combinar en mis recetas, como a la hora de crear namings por asociación de palabras (Mésame Mucho, #LaOfoodcina, #aguacadabra, etc.) y para otras tantas cosas que desarrollo en mi trabajo en Banquete de Ideas y en mi vida personal.

Por eso, ahora que estoy decorando las paredes de nuestra nueva casa y de La Ofoodcina me fijo en láminas que me representan. Lo hago inconscientemente pero me doy cuenta de que es un reflejo honesto de mi pensamiento emocional. Estuve horas y horas mirando todo el material que tienen en Posterlounge, paseando por cada una de sus categoría y materiales y, ca(u)salmente, mi vista se paraba en las imágenes asociativas. Láminas divertidas que jugaban con la similitud de las formas de dos objetos que nada tenían que ver o que, simplemente, jugaban con el significado global de la ilustración.

Además de las láminas que veis en estas fotografías, elegí otras algo más zen o armoniosas que colgaremos en casa. De hecho, esta composición que hemos colgado en la pared de La Ofoodcina es temporal porque queremos comprar marcos de diferentes colores para que el resultado final quede redondo.

El lienzo de Van Gogh también lo pedí en Posterlounge. Justo acabábamos de volver de Arlés y la magia de aquel café en el que pintó el genio y en el que tuvimos la suerte de sentarnos, tenía que estar en casa o en el trabajo como fuente indirecta de inspiración o como recuerdo nimio de alguien que enfermó por el arte y que -éste mismo- le sanó tantas veces. De alguien que se atrevió a romper todos los parámetros técnicos de la pintura para crear su propias formas, su auténtica manera de ver los cipreses y las estrellas.

Y esto, al fin y al cabo, es la sinestesia. La mezcla de sentidos. La capacidad no elegida de responder a un estímulo visual con uno olfativo. Es en definitiva, si me lo permiten, una bella cruzada de cables.

Por cierto, me contaron desde Posterlounge que ahora mismo tienen activo un concurso donde puedes ganar 300 euros para consumir en la tienda. Para participar, lo único que tienes que hacer es subir una foto de algún producto que hayas adquirido en su tienda con la etiqueta #posterlounge y confirmar en la dirección de email concurso@posterlounge.es que quieres participar. Ve mirando qué elegirías si te toca https://www.posterlounge.es/, ¡suerte!

 

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