Eres amante de los picnics y cuando sale un rayo de sol te hace cosquillas la barriga, te hormiguean los pies y estás deseando cocinar algo bonito y ligero para disfrutarlo sobre el césped. No se me ocurre mejor ‘restaurante’ que el campo, la playa, las rocas y el atardecer. No se me ocurre mejor plan en primavera que una quedada con las amigas, familia, pareja o perro en tu lugar verde o azul favorito, el pelo suelo, una camisa arremangada y unos vaqueros que dejen ver las pantorrillas.

La primavera nos invita a salir de las cocinas, a coger una manta de cuadros y llevarnos en bolsas de papel los ingredientes que más nos gusten de la nevera. La primavera nos obliga a sacudir la pereza, lanzarnos al mundo, exponenciar los niveles de serotonina y montarnos, en un periquete, una cocina al aire libre como preámbulo a un almuerzo campero sin esfuerzos.

Y eso es justo lo que hice el otro día. Saqué del cajón mi mantel más alegre, cogí una tabla, una neverita de esas que se cuelgan al hombro y elegí los ingredientes dejándome llevar por el aroma. Para mí éste es el mes de los aromas, las flores, las olas, los pinos, los jazmines, las frutas, las hierbas aromáticas… Todo está en su máximo esplendor y es un error no aprovechar lo que nos aporta la naturaleza para vivirlo en primera persona, salirte al camino y saborear al máximo las horas de luz. Marcarnos otro paso, disfrutar de la vida.

Soy de esas personas que acompañan el gusto más con el entorno que con pan. Mojo los minutos en un horizonte, respiro profundo por si los aromas se pudieran quedar en mí y la mayoría de cosas me saben mejor si tengo la oportunidad de disfrutarlas con los pies colgando de mi propia luna: un muro, un puerto, un parque, una playa, un árbol. Me mimetizo con el verde arbusto con facilidad y el agua infusionada de primavera me sabe mucho mejor si estoy sumergida en ella.


Receta de agua infusionada de primavera:

Ingredientes: 1 botella pequeña de agua Bezoya, 4 fresas, ¼ de bulbo de hinojo, ½ limón y hojas frescas de menta o hierbabuena.

Ya os he contado muchas veces como se hacen las aguas infusionadas, si paseáis por #aguacadabra veréis todas las recetas que tenemos hasta ahora de la manera más creativa de beber agua. Es muy sencillo, pero como cualquier receta tiene sus pequeños trucos para potenciar más los aromas o incluso, por qué no, para que tenga una estética mucho más apetecible porque ¿a quién no le gusta comer y beber bonito?

Aquí tenéis la receta de este agua infusionada de primavera en 5 pasos:

Lava las fresas, quítales el rabito y córtalas a láminas finas.
Corta dos rodajas de limón y pártelas por la mitad.
Exprime un poco del limón restante en tu tarro.
Vierte todos los ingredientes y llena tu tarro con agua Bezoya.
Añádele 2 láminas de bulbo de hinojo y las hojas de hierbabuena fresca.

Deja infusionar tu agua durante unos minutos en un lugar fresco y ¡a disfrutar! Durante estos meses os daré algunas ideas para vuestras aguas infusionadas, para que podáis exprimirlas al máximo este verano. Haremos cubitos de colores, congelaremos hierbas frescas para que guarden su aroma siempre y disfrutaremos de granizados, polos naturales de frutas y otras maravillas igual de apetecibles. Ya sabéis, no es magia… ¡es #aguacadabra!

un comensal ha hablado

  • Fernando
    9 mayo 2017

    Hola, Marta. Es un sueño comer en el césped y tomarse esa bebida infusionada. Lo quedaría por estar en el campo.

    Saludos