La primavera me apasiona, pero no es de fiar. Seamos sinceros, en Madrid un día amanece verano y al día siguiente es Alaska, con ese sol apagado y las nubes plomizas haciendo puenting en mis pestañas.

Ayer fue un día de esos. Los ojos me pesaban y tenía mucho por bailar en el teclado, así que a media mañana, mientras miraba por la ventana -el oculista me ha dicho que mire al infinito cada media hora, puedes entender de que te hablo en mi instagram-, pensé que sería un buen plan hacer un picnic en mitad del salón. Los foodies empedernidos entenderéis mi locura por montar jaranas alrededor de la comida como si fuera una botella de oxígeno por la que inspirar tranquilidad y expirar las tensiones.

picnic Deliveroo

Hago estas cosas. Estoy respondiendo un email, me rugen las tripas, no tengo tiempo y de repente se me ocurre que si Mahoma no va al parque el parque irá a Mahoma. Así que con eso en la cabeza y con el suelo de tarima en lugar de césped, veo pasar desde el balcón una bicicleta de Deliveroo y los puntos se unen.

Me pedí un arsenal de sushi en Deliveroo, como antojo supremo aprovechando el código de descuento que tengo (y que tú también puedes usar introduciendo MESAME8 en tu primer pedido) y marqué en la casilla del horario que estuvieran en casa a las 14.30h en punto, justo en el momento en el que iba a soltar las riendas del teclado para comer para sacar todas las piezas de Cookplay. Todo lo que podéis ver en la carta de Su&Si me lo pedí y con eso tuve, además de para el picnic en mitad del salón, para montarme también una post-jarana nocturna.

Si eres de las mías, trabajas en casa (o en la oficina) y no estás en uno de esos días, semanas o meses en los que tu autonomía no te deja tiempo para la vida rural, no te lo pienses dos veces, coge el mantel de cuadros, la planta más verde que tengas, los cojines blandengues y tu app de Deliveroo y monta un picnic para sentarte a lo indio en mitad del salón.

Deliveroo Collage

Después de llenarme los carrillos de piezas de arroz, doblar el mantel y devolver la planta a la mesita de al lado del sofá me sentí como quien sale de la máquina del tiempo, de una burbuja atemporal, de un paréntesis absurdo y necesario en el que nos sumerge la rutina y el trabajo.

Amenazo con hacer más picnics en mitad del salón e invitaros si los amigos de Deliveroo me siguen haciendo descuentazos. Aprovéchate del tuyo y monta una jarana donde te apetezca aunque no tengas tiempo ni ganas de bañarte en la cocina. Digo ‘bañarte’ porque para mí entrar en la cocina es como meter los pies en el mar.

Por cierto, entre la primera y la segunda semana de junio tengo una noticia gordota que contaros. ÑAM!

4 comensales han hablado

  • 26 mayo 2016

    Que bien te lo montas Martita ?. La verdad es que es una buenísima idea y más cuando en esta época el tiempo es tan engañoso y es una forma muy original de amortizar el suelo de nuestra casa.
    Por cierto la cestita es monísima.
    Un saludo desde tú isla bonita
    Petonets
    Vagi be!

    • 14 junio 2016

      ¡Gracias Juncal! La verdad que cuando no tengo tiempo para desconectar fuera intento montarme una mini-jarana en casa que me sacuda las horas de ordenador para volver a empezar otra vez con la digestión a medio gas. ¡Nos vemos pronto en la isla bonita!

      un ÑAM!

    • 14 junio 2016

      ¡No me lo monto mal, no! El truco está en ser consciente de que con cualquier cosa en casa tienes una fiesta efímera. yuhuuuuu!