¿Recuerdas tu pupitre verde, pegado a los tres o cuatro de tus compañeros? ¿O las tijeras, los botes de pegamento, los plastidecor o rotuladores encima de la mesa? ¿Recuerdas también aquel “déjame las tijeras, corre, corre” y esa impaciencia llena de ilusión más que de prisa? ¿Y las notitas que pasaban de mano en mano a modo whastapp retro? Yo sí. Lo recuerdo a la perfección, y cuando pienso en esos momentos casi puedo sentir el babero azul con aquellos bolsillos a lo Mery Poppins. A veces pienso que es por las fotos que he visto y otras creo que tengo la mejor memoria de la historia.

Todo esto me vino a la cabeza cuando descubrí a Pilar Ferrer y a sus collage 2.0. La imagino con su pupitre que hoy es photoshop, sus millones de capas, recortes, y ese ‘cmd+c’ + ‘cmd+v’ para crear esos mundos donde puedes tocar la guitarra con un aguacate, llevar un traje de baño con tejido del universo, abrazarte a un racimo de uvas o nadar en un mar de flores. En el pupitre de Pilar, todo es posible.

Con sus diseños, Pilar consigue conectar imágenes que pueden o no tener algo que ver pero que inevitablemente nos hacen vibrar y nos trasladan a algún lugar nuevo donde las reglas son las que marcas tú. Cuando emprendas el viaje por su obra, te darás cuenta de que hay un sinfín de historias en cada collage y que tienes la suerte de poder imaginártelas como quieras.

Un gran ejemplo son las “tortochufas”. Con lo que nos gustan en Mésame las palabras compuestas y los nombres inventados. ¿Quién no querría colgarlas en su comedor? Tan tranquilas, paseando por la nada, haciendo un viaje que probablemente les llevará a alguna orilla mitad océano mitad huerta murciana.O plantarte una flor-pamela y dejar que la primavera aterrice en tu cabeza (que nunca viene mal en otoño) y vestirte con un mapa del mundo para recordarte que tienes millones de viajes por hacer y lugares por descubrir.

Incluso que, debajo de algún vestido blanco, el viento descubriera unas coles como si fuera lo más natural del mundo y que en las clases de volea en el patio del colegio se hicieran con mandarinas. 

Con tantas ideas en el tarro, a veces siento que mi cerebro está organizado en forma de collage. Recorto enlaces, cuadros, recetas, fotografías y sensaciones para pegarlas en un moodboard en mi hemisferio derecho. Y, cuando le doy rienda suelta, aparecen transformados en letras que se convierten en palabras para que tú puedas zampártelas.

Agenda: El 23 de noviembre, en la Óptica Blanche&Mutton (Calle Velázquez, 46 en Madrid), Pils Ferrer va a exponer acompañada de un after work de esos que hacen que la semana parezca más corta. ¡Ve a descubrirla! No es una orden, pero casi. Y, si no tienes la oportunidad de ir, aquí te dejo todas sus obras para que vueles, navegues y sueñes a través de ellas.

¿Con cuál de todas te quedas? Cuéntame en los comentarios.

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