Hay productos que se quieren incluso antes de haberse conocido. Productos que se quieren sin saberlo y se mueren sin haberse tocado jamás. Productos que, si tuvieran manos, la línea de la vida de cada una de sus palmas sería mitad y mitad, llevándoles hasta el mismo preciso lugar.

Si la historia de la Celestina tuviera un escenario entre las paredes de la cocina y las patas de la mesa, con mucha probabilidad, me tocaría a mi ese papel. Me imagino más robusta y con el pelo rizado, llevando un vestido pesado y medieval de corsé apretado y labios color cerveza, apuntando en una libreta que reza en la portada ‘ñam para cual’ cada uno de los besos que se dieron mis platos.

Las primeras páginas irían llenas de piropos dirigidos al amor que se profesan la uva y el queso azul y los cientos de peregrinajes nocturnos que han hecho hacia mi boca. Los últimos renglones hablarían del flechazo inesperado entre el cuello de esta cerveza y el ADN gastronómico de mi isla bonita: la receta de las empanadas caseras en la que puedes sumergirte X líneas más abajo. Verás, si lo pruebas, cómo se deshacen entre abrazos el cordero, la sobrasada y el lúpulo.

Ay, qué bien huele su camisa.

Receta de empanadas mallorquinas de cordero:

El romance, como casi cualquier otro, empieza la noche anterior cuando dejas macerando el cordero deshuesado cortado en trozos y aliñado con zumo de limón, sal pimienta y pelín de pimentón. A

Al día siguiente, te pones con las manos a la masa. Para hacerla: 1 kilo de harina, 4 cucharadas de aceite de oliva, 300 gramos de manteca de cerdo, 2 yemas de huevo, 1 vaso de agua y otro de zumo de naranja natural.

  1. Mezcla todos los ingredientes y amasa hasta conseguir una textura uniforme.
  2. Formas bolitas con la masa y vas dándoles formas de cuenco para poder meter los ingredientes. Lo rellenaremos con la carne de cordero y unos pellizcos de sobrasada. También puedes ponerle guisantes pero a mí, con ellos, se me acabo el amor de tanto usarlo.
  3. Ahora tapa los cuencos de masa con más masa y pellizca los bordes para que queden bien tapadas. Hornea durante 45 minutos aproximadamente, destapa tu Gran Reserva y cuéntame si se quieren tanto como digo.

Ale. He formado una nueva pareja entre un sevillano y una mallorquina; Cruzcampo Gran Reserva -sabor intenso, tres tipos de malta y muy aromática- con uno de los ADN de nuestra cultura. Si este maridaje pudiese mirarse a los ojos saldrían corazones.

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