Japón no es sushi. No es pescado crudo a tutiplén. No es frikismo en cada esquina. No es kimonos, tatamis y trenes bala. Japón es eso y muchisísimo más. Japón es todo aquello que no te han enseñado en las películas, todo eso que se quedó en las imágenes en bruto de los reportajes culinarios de Netflix. Japón es socialmente inexplicable, gastronómicamente inabarcable, soberanamente inolvidable. Hoy te invito a que cocines y saborees uno de los platos más míticos y habituales de todos los restaurantes de Japón: el tonkatsu, mucho más que un filete de cerdo empanado.

La forma de prepararlo es bastante parecida a la nuestra, los pasos son los mismos pero la clave está en los ingredientes. Especialmente el hecho de cambiar el pan rallado por panko, lo que hace que nuestra carne de cerdo quede recubierta por una película ligera pero deliciosamente crujiente. Es un plato con musicalidad que sé de manera certera que no vas a preparar sólo una vez ya que es rápido, fácil y muy muy rico. Otro de los detalles que hacen del tonkatsu un plato de repetición segura es la salsa con la que lo he acompañado, una salsa típica del katsudon que se prepara con ingredientes orientales y éstos son los que le dan el auténtico sabor nipón.

Hace unas semanas me retaron desde Interporc a reinterpretar el sabor del porcino de carne blanca y la primera receta que me vino a la cabeza para aceptar este reto fue el tonkatsu. La versión oriental de nuestro filete empanado de toda la vida me pareció un justo homenaje con el que aportar mi granito de arena a esta entidad sin ánimo de lucro. Por si no la conocíais, Interporc es la Organización Interprofesional Agroalimentaria del Porcino de Capa Blanca que se encarga, entre muchas otras cosas, de potenciar la imagen del sector porcino como ejemplo de producción sostenible y de contribuir al desarrollo económico y apoyar su proceso de internacionalización.

¿Vamos a ello?

Ingredientes para 2 personas:

2 chuletas de aguja deshuesadas
1 bolsa de panko
2 tazas de arroz corto
2 huevos
4 cucharadas de harina (yo he utilizado de patata)
1 taza de caldo dashi
1 cucharada de azúcar moreno
1 cucharada de sake
3 cucharadas de salsa de soja
2 cucharadas de mirin
2 o 3 cebolletas tiernas finitas
Sal
Pimienta
Aceite vegetal

¿Y ahora qué hacemos con todo esto?

  1. Lava bien el arroz y ponlo una olla al fuego con la misma cantidad de agua que de arroz. Cuando este hirviendo, echa el arroz y baja el fuego a la mitad. Tapa y que se haga durante 20 minutos aproximadamente, con calma y aprovechando el vapor que se concentra. Prohibido levantar la tapa.
  2. Salpimenta la carne de cerdo con alegría y bate los huevos. Prepara en un plato la harina y en otro el panko. Y a empanar. Primero el huevo, después la harina y por último el panko.
  3. Pon una sartén a calentar con abundante aceite vegetal y fríe la carne de cerdo unos minutos por cada lado hasta que quede dorada.
  4. Mezcla en un bol el caldo dashi calentito con la soja, el azúcar, el mirin y el sake. ¡Ya tienes la salsita, magia!
  5. Y ahora sólo queda montar el plato. Pon en un bol el arroz, sobre él coloca el filete cortado en tiras, añade la cebolleta cortada finita (incluida la parte verde) y riégalo todo con la salsa. Es opcional si quieres añadirle unos brotes frescos de mostaza.

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