Me sudan las manos al escribir este artículo. Mañana es Nochebuena y tengo el estómago lleno de recuerdos. Alrededor de la mesa de mi abuela —larga, estrecha, con un mantel blanco de ribetes rojos, un montón de copas desparramadas, migas y alguna mancha de salsa rosa del cóctel de langostinos— con los de siempre. Mi madre, mis primas, mi tía, mis hermanos, mi madrina, mi abuela. Los de siempre. Los de los últimos años. En aquella mesa que cabía justa en el comedor. El mantel manchado después de haber disfrutado de los huevos rellenos, la crema, los canapés, los patés de sabores repartidos por toda la mesa, los quesos más disparatados, el jamón ibérico y el salmón con alcaparras. Con el mantel manchado, las sonrisas grandes, la melancolía por las nubes, las luces encendidas y los villancicos a todo trapo llegaban las bandejas de turrones y los brindis. 

Mi abuela, cogía el turrón duro —el de toda la vida— y lo partía con las manos en trozos irregulares. Con esos dedos largos de uñas naturales y perfectas lo colocaba otra vez en la bandeja hecho añicos, entre los polvorones de chocolate y las almendras rellenas. Todos mascábamos aquel dulce que sólo aparecía en la mesa una vez al año. Qué recuerdos. El turrón blando, el de Jijona, era su preferido —también el mío—. Alicantina, de la terreta, miraba a aquel turrón como si viera su casa. La de siempre. Se lo dejaba más cerca en la mesa. Lo cortaba en trozos largos, estos trozos largos en cuadraditos y se metía cada uno de esos cuadraditos en la boca —con sus dedos largos de uñas naturales y perfectas—y la cerraba, dejando que se fundiera un poco entre el paladar y la lengua antes de masticarlo. Cerraba los ojos. Disfrutaba.

Mi abuela era foodie. Aunque no lo supiera. Aunque no tuviera ese nombre. Era foodie porque disfrutaba de comer, de descubrir, de lo de siempre, de lo de nunca. Disfrutaba de todo eso y de compartirlo. De cocinar se encargaba mi madre, lo hace taaan bien.

Estas dos recetas de turrón de siempre, esta idea de maridaje para tus jaranas navideñas es, sin querer, una oda a mi abuela. A todas las abuelas que han hecho que las Navidades fueran como eran, como son; una fiesta mágica donde nos reunían sin pretensiones. Si en todas aquellas Navidades que pasamos juntas (las mejores, las de siempre) hubiese existido una Amstel Turrón que pusiese por bandera el sabors de la nostra terra como la que tengo hoy aquí; ten por seguro, abuela, que te la hubiese llevado. Y te hubiese invitado a hacer un maridaje con tu turrón preferido y esta Amstel Turrón o esta otra Cruzcampo especial Navidad (con esas deliciosas notas a caramelo). Dos ediciones limitadas, como tú. Dos cervezas únicas que saben a Navidad. Como tú. 

Dos recetas de turrón para un maridaje navideño 

Cómo hacer turrón blando (el de jijona):

Ingredientes: 250g de almendra molida, 140g de azúcar glas, 100g de miel,1 cucharadita de canela en polvo, ralladura de un limón y la clara de un huevo.

  1. Tuesta en una sartén la almendra molida y dejamos que se enfríe.
  2. En un cazo, calienta la miel y azúcar. Remueve hasta que quede disuelto e integrado. 
  3. Bate la clara y ralla el limón.
  4. En un bol, mezcla la miel, el azúcar y la clara batida y sigue batiendo todo con la ayuda de unas varillas eléctricas.
  5. Añade la canela, el limón y la almendra molida tostada. Mezcla bien hasta que quede una masa uniforme.
  6. En un molde rectangular, forrado de papel de hornear, vierte la masa. 
  7. Deja reposar en la nevera durante toda la tarde (3-4 horas).

Cómo hacer turrón del duro:

Ingredientes: 120g de miel, 100g de azúcar, 200 de almendras crudas enteras, 1 oblea, 1 clara de huevo y 50g de azúcar glas.

  1. Tuesta las almendras en una sartén.
  2. En un cazo, calienta la miel y el azúcar. Remueve hasta que esté totalmente fundido. 
  3. En un bol, con unas varillas eléctricas (o con unas de mano y mucha energía), bate la clara de huevo con el azúcar glas. Tiene que quedar como un merengue. 
  4. En un molde alargado, coloca la oblea en la base y vierte las almendras. Sobre ella, vierte la mezcla de miel y azúcar y el merengue. 
  5. Con la ayuda de un trozo de papel de horno, presiona la parte superior del turrón para que quede plano. Y deja enfriar en la nevera toda la tarde (3-4h).

Prepara una mesa bonita con luces, acebo, eucalipto, velas, bandejas doradas con copas y una tabla con tus turrones. Acompáñalo de un maridaje a la altura (unas Amstel Turrón, unas Cruzcampo Edición Limitada Navidad), que acompañe los sabores y te invite a brindar con los de ahora, por los de siempre.